Jóvenes denuncian abandono y desprecio del Gobierno PRM; exigen políticas integrales
Hoy, 26 de enero, al conmemorar el natalicio de Juan Pablo Duarte, padre de la patria y ejemplo eterno de liderazgo joven, desde la Secretaría de la Juventud del Partido de la Liberación Dominicana alzamos la voz por los jóvenes de nuestro país.
Duarte fue un joven que soñó, luchó y se sacrificó por una nación justa; hoy, cientos de miles de jóvenes enfrentamos una realidad marcada por la precariedad, la exclusión y la falta de oportunidades.
En el marco del Día Nacional de la Juventud, que conmemoramos el próximo 31 de enero, desde la Secretaría de la Juventud del PLD reafirmamos que la lucha de Duarte no puede quedar en el pasado; debe continuar en cada joven que exige dignidad, justicia y un futuro posible.
Los jóvenes dominicanos, que representan el 32 % de la población nacional, atraviesan hoy una situación crítica y alarmante. Nuestra generación lleva sobre sus hombros el presente y futuro del país, con una sobrecarga de indiferencia, falta de apoyo y de oportunidades, mismas que con tanto orgullo y a la vez demagogia el PRM prometía en campaña.
La realidad es otra: hoy miles de jóvenes navegan en la desesperanza, el olvido y la falta de atención de las autoridades.
Esta situación no es broma ni un asunto de redes; se trata de un problema estructural que compromete directamente el desarrollo económico, la seguridad ciudadana, la estabilidad social y el futuro del país.
Son múltiples los problemas que atraviesa la juventud dominicana.
A continuación, enumeramos algunos de los fundamentales:
1. Inserción laboral precaria y exclusión temprana
Los datos oficiales evidencian que los jóvenes tienen cada vez menos espacio en el mercado laboral. La tasa de desocupación juvenil hasta los 24 años alcanza 12.8%.
La situación es considerablemente más grave en el caso de las mujeres, que alcanza el 17.7%, respecto al 9.5% de los hombres jóvenes.
Esto implica que casi una de cada cinco mujeres jóvenes que buscan empleo no logra insertarse en el mercado laboral. A ello se suma una elevada participación en el empleo informal, de la que se desconocen las estadísticas, que les priva de seguridad social y estabilidad y les impide acceder a cualquier tipo de derechos, lo que condena a miles de jóvenes a trayectorias laborales precarias desde el inicio de su vida productiva.
La conclusión es clara: un país que margina a sus jóvenes del empleo formal, está hipotecando su productividad futura y debilitando su sostenibilidad fiscal.
2. Jóvenes que no estudian ni trabajan: una exclusión con rostro femenino
El fenómeno de los jóvenes que ni estudian ni trabajan (ni-ni) refleja una preocupante exclusión del sistema. En específico, afecta al 12.4 % de los jóvenes hasta los 24 años. Sin embargo, cuando se amplía el análisis, la brecha de género resulta alarmante:
El 28.2 % de las mujeres jóvenes se encuentra en condición “ni-ni”, frente al 13.6 % de los hombres jóvenes.
La exclusión de jóvenes tiene un rostro femenino, asociado a cargas de cuidado no remunerado, embarazos tempranos, uniones precoces y a la ausencia de una política pública de cuidados que permita a las jóvenes estudiar, trabajar y desarrollarse plenamente.
3. Falta de políticas públicas para jóvenes emprendedores
En nuestro país no existe una política pública integral y sostenida dirigida a los jóvenes emprendedores y empresarios.
A pesar de que las MIPYMES representan cerca del 98 % del tejido productivo nacional, los jóvenes continúan sin programas claros de incubación, acompañamiento técnico, acceso a mercados e innovación que les permitan crecer y formalizarse.
Además, se sigue cargando con un absurdo anticipo que afecta a tantos emprendedores, limitando su crecimiento y poniendo en riesgo el futuro de sus incipientes negocios.
El talento joven existe, pero el Estado no ha construido un ecosistema que lo convierta en un desarrollo económico real, dejando a miles de jóvenes emprendiendo solos, en la informalidad y sin respaldo institucional. Es decir, al oscuro desamparo.
4. Violencia: la juventud como principal víctima
La violencia en el país presenta una clara dimensión etaria:
· El 53% de las víctimas de homicidio corresponde a jóvenes de 15 a 34 años.
Asimismo, una de cada cuatro adolescentes mujeres (15–19 años) ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja.
La violencia juvenil es consecuencia directa de la exclusión social, educativa y laboral, no de hechos aislados.
5. Poco apoyo real para que los jóvenes puedan estudiar
Los jóvenes siguen enfrentando limitadas oportunidades reales para estudiar y prepararse, en un contexto en el que los programas de becas son insuficientes y el acceso a formación de calidad no responde a la demanda nacional.
Instituciones llamadas a ser pilares de la educación técnica, como el ITLA, hoy se ven envueltas en escándalos ajenos a su misión fundamental, en lugar de estar plenamente enfocadas en ampliar cupos, fortalecer programas y garantizar oportunidades a miles de jóvenes que quieren superarse.
6. Impacto del sistema de salud en la juventud dominicana
Hoy, la incertidumbre domina el sentir de cientos de miles de jóvenes dominicanos, quienes, además no cuentan con un sistema de salud que garantiza acceso oportuno a medicamentos y tratamientos de alto costo.
Casos como el de Diosmedy Rosario Polanco, quien necesita inmunoterapia para seguir con vida, o Orquidia Kelly Trinidad, joven con cáncer de mama cuyo tratamiento no es cubierto por Senasa, evidencian una realidad dolorosa: la salud se ha convertido en un privilegio y no en un derecho.
Desde la Secretaría de Asuntos Juveniles del PLD alzamos la voz por estos jóvenes que luchan, no solo contra una enfermedad, sino contra la indiferencia del sistema, y exigimos políticas públicas que pongan la vida y la dignidad por encima de cualquier burocracia.
7. Estancias infantiles y jóvenes familias
Las estancias infantiles fueron concebidas por el gobierno de Danilo Medina para apoyar a madres y padres jóvenes. Estos albergues para infantes les permitían estudiar y trabajar con la tranquilidad de que sus hijos están protegidos.
El PLD dejó a más de 303,815 niños y niñas recibiendo cuidado y cariño en 177 estancias infantiles y más de 515 Centros de Atención Integral a la Infancia (CAFI).
El PLD dejó decenas de estancias infantiles en más de un 80% de construcción y a cinco años del PRM no han sido terminadas. ¿Qué otro nombre puede tener esto si no DESPRECIO por las madres jóvenes dominicanas?
Por ello, como jóvenes que nos preocupa nuestro país, demandamos del Gobierno adoptar de manera urgente una Estrategia Nacional de Juventud, con metas claras, indicadores verificables y presupuesto definido, sustentada en siete prioridades fundamentales:
1. Empleo juvenil y primer empleo formal, con subsidios temporales y programas de formación dual.
2. Creación de la Red Nacional de Cuidados, para reducir la exclusión laboral femenina.
3. Programas de reenganche educativo y laboral para jóvenes en condición de “ni-ni”.
4. Asumir el anteproyecto de ley “MIPyME Joven”, sometido por la Secretaría de Juventud del PLD ante la Cámara de Diputados, el cual promueve un apoyo real a los jóvenes emprendedores dominicanos, mediante acompañamiento técnico y acceso a capital semilla para el desarrollo y sostenibilidad de sus emprendimientos.
5. Desarrollar programas de reenganche educativo y laboral para jóvenes en condición “ni-ni”.
6. Implementar una política pública integral, que garantice más becas con criterios claros y equitativos, el fortalecimiento real de programas como Inglés por Inmersión, y que las instituciones educativas técnicas vuelvan a enfocarse exclusivamente en su misión formativa.
7. Crear programas de atención integral a la salud mental juvenil, integrada a las escuelas y a la atención primaria.
8. Impulsar políticas de seguimiento al manejo de las estancias infantiles del país.
Dicen que a un joven le entregaron una antorcha para iluminar el camino del pueblo, pero nunca le dieron fuego. Cuando el camino quedó a oscuras, lo culpan por no alumbrar. Eso es lo que hoy ocurre en la República Dominicana: Se nos exige que carguemos el futuro del país, pero se nos niegan oportunidades, apoyo y protección. No es que los jóvenes fallen, es que el sistema les quita el fuego antes de pedirles que iluminen.
No necesitamos discursos y promesas, necesitamos empleo, oportunidades, protección y futuro. Invertir en la juventud no es un gasto, es la única inversión que decide si un país avanza o se apaga. Cuando se abandona a los jóvenes, no se ahorra dinero: se hipotecan vidas, se retrasa el progreso y se condena el mañana.
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